la imagen recorrió el país y también el mundo: Nicolás Migueiz Montán, un guardavidas argentino radicado en Barcelona, con un chico en brazos y en las frías aguas frente a la isla de Lesbos.
"Lo que se está viviendo acá es desesperante, cómo cruza esta gente, lo que se arriesga. Todos los días llegan cadáveres y se está normalizando una situación que es tremenda", dijo Migueiz Montán ayer en una entrevista con radio Vorterix.
Nacido en Zelaya, en el partido de Pilar, Migueiz Montán es uno de los muchos voluntarios que viajaron a diferentes puntos del Mediterráneo para asistir en el salvataje de los refugiados en el mar, que arriesgan todo para escapar de sus países, afectados por la guerra civil, el extremismo y la pobreza.
Al principio era muy gratificante, porque entrábamos al agua y hacíamos lo que nos gusta, pero ahora se está complicando cada vez más y se hace cada vez más difícil. Las condiciones se complican. Está haciendo mucho frío y se viven situaciones muy dramáticas", contó durante la entrevista radial. "Hace tres días se desplomó el fondo de un bote y teníamos 50 personas agarradas de los flotadores, y no teníamos manera de sacarlas".
Junto con un amigo uruguayo y la también argentina Fiorella Crotti, dejó este año las playas de Cataluña para ayudar en el Egeo. Su conocimiento del mar y sus habilidades para nadar son un valor agregado, ya que pocos de los voluntarios están capacitados para entrar al agua.
"Por las fotos de nenes ahogados, como profesional de esto no podés hacer la vista al costado, y dijimos: «Bueno, a ver si podemos colaborar», y nos encontramos aquí, donde realmente nos recibieron y nos sentimos muy cómodos. Nos están apoyando mucho porque dentro del agua no había nadie que actuase"
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